lunes, 4 de noviembre de 2013

Despedida de Arroz

Y cuando venís, en el atardecer, vos me despertás y todo se aclara cuando miro tus ojos. Y cuando te vas, dejás algo en mi, un perfume fatal, una fragancia mortal. Nadie pertenece a nadie, todo lo que vemos es irreal. Como agua entre los dedos, se nos escurre la vida. Pero sé lo que siento, quiero que estés conmigo ahora, no puedo ser tu dueño, sólo quiero tenerte cerca. Somos libres como el viento y seria peligroso atraparte.