miércoles, 4 de diciembre de 2013

Eiti Leda

Lejos, lejos de casa 
no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana. 
Y que me de la inyección a tiempo, 
antes que se me pudra el corazón.
Ni calienten estos huesos fríos, nena.




Entrando al cuarto, volando bajo 
la alondra ya está cerca de tu cama, nena. 
Quiero quedarme, no digas nada
espera que las sombras se hayan ido nena.





Este invierno fue malo 
y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo.
Y tus piernas cada vez más largas
saben que no puedo volver atrás
La ciudad se nos mea de risa, nena.