lunes, 27 de enero de 2014

Le pertenezco a tus ojos




somos un lago sereno con aguas aquietadas 
ya ni siquiera viento sopla, 
ha muerto

No cuento las veces que decidí alejarme, 
cuando nuestro sueño se apagó. 
Seguiste esperando, y aún lo haces hoy 
¡quién pudiera alcanzar tu calidez! 

Alcanzarte hoy! 
En mi cara pasan los días, y en los dias en temor, 
a la peor catástrofe y al dolor, 
por no poder contemplar y acariciar tus brazos 
sentir tu suave voz ahora, y sembrar el valor. 
Las distancias inquebrantables separan nuestros sueños, 

aguardar es lo que no quiero.